8 de noviembre de 2010

Al Señor ladrón...

Como todos los años, cuando se acercan las primeras lluvias otoñales recibo la visita de su “amable” persona que me indica que es hora de revisar y cambiar mis limpiaparabrisas. Le agradezco que se tome la molestia de hacerse cargo de mis “limpiadores” y llevárselos para su disfrute personal.



Como deferencia a su caritativa acción le hago una mención a su persona desde ésta ventana virtual. Le informo que las piezas robadas no se encuentran en su estado óptimo.



Aunque usted elija mi humilde vehículo utilitario como almacén personal de recambios, le recuerdo que en cualquier hipermercado existen juegos de limpiaparabrisas de marcas blancas a un precio al alcance de todo parado, como el que le suscribe.



De hecho, me tocará hacer ahora ese dispendio de escaso importe pero de cierto fastidio. Como ya es costumbre en nuestro idilio, en estas fechas he “felicitado” a mi manera a su árbol genealógico en su plena extensión.



Deseando no ser un transgresor de tradiciones añejas, desearía sin embargo, que para el año venidero interrumpa su rapiña nocturna y que su situación financiera haya mejorado lo suficiente para que su cleptomanía no se cebe en ningún humilde vehículo.



Siento mucho el dolor que le puedan causar estas sentidas líneas al desear romper la unión que nos une desde hace varios años. Pero alégrese de pensar que estaré en perfecta armonía y bienestar sin “vos” y su conciencia, amén de su séquito familiar, permanecerán tranquilos, eso se lo aseguro.



Sin más que añadir me despido de usted deseándole una grata Navidad y que cambie a un oficio más digno en breve. Eso sí, espero que no elija como nueva profesión una que yo me sé y que tantos escándalos está protagonizando últimamente.






Roberto Muñoz

6 comentarios:

Joana dijo...

Estimado Roberto:

Dudo que el susodicho cleptómano tenga a bien leer estas líneas.

Probablemente sea más amigo de sustraer también estos aparatos desde donde usted ha narrado su problemática.

Sintiendo mucho su pérdida-de la cual fui testigo- y comprobando su entereza y educación ante tal fechoría, sólo me cabe felicitarle por estos ripios tan notables, para tan bajo personaje.

Mi enhorabuena y mis condolencias.

F. Sánchez dijo...

Genial y educada manera de dirigirse a un "lladre". La verdad que es más la molestia que causa el hurto que el valor del mismo.
Un saludo Roberto.

P.D. Habrá que hacer como con la radio, desmontarlos cada vez que dejemos el coche.

F. Sánchez

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Cierto es lo que dice Joana. Es difícil enseñar al que no quiere aprender y que le resulta más fácil la transgresión que mantenerse en la bombonera de la dignidad.
Como dirían en mi tierra: Sr Roberto, encantado de que sea usted como es y yo me apunto a lo mismo, enhorabuena y mis condolencias.

No más robos en coches ajenos dijo...

Que se sepa que este ultraje al coche de Roberto ha sucedido en las calles de Alicante.

Por favor más vigilancia.

Gracias

Anónimo dijo...

Yo pido que dejen de llenar los limpiaparabrisas de papeles publicitarios que no me interesan para nada como son los de profesores futurologos, masajes de todo tipo, creditos de usureros, hipotecas, clinicas esteticas y dentales, academias de medio pelo y un largo etc

Anónimo dijo...

Estimado Sr. Roberto,

Ante todo transmitirle mi comprensión por este penoso hecho. Una vez dicho esto, y esperando que le sirva de consuelo quiero decirle que ha inspirado en mi no sólo una leve sonrisa por esa preciosa redacción, sino una estruendosa carcajada por la fina ironía.

Felicidades

Un anónimo admirador