Cumplir años para mí es una bendición. ¿Más mayor? Sí, claro. Y más tiempo que he invertido en intentar ser mejor persona. Sumar años es algo que ocurre sin darnos cuenta, sobre todo cuando te sientes espiritualmente joven, mentalmente curiosa, con tanto por hacer y descubrir todavía.
Pero sobre todo, cumplir años es una suma de aciertos y errores de los que aprender y crecer, porque he hecho muchas cosas mal, quizás no a propósito y sí por desconocimiento...
Pero sobre todo, cumplir años es una suma de aciertos y errores de los que aprender y crecer, porque he hecho muchas cosas mal, quizás no a propósito y sí por desconocimiento...
Os contaré una historia. El otro día un señor andaba perdido buscando una parada de autobús, le dije que me acompañara. Medía un metro y noventa centímetros aproximadamente, llevaba una sudadera negra con capucha bajo una chaqueta del mismo color. Su porte era elegante y juvenil.
Tenía 71 años y venía de un centro de mayores "de bailar". Estaba algo deprimido. "Son todos viejos" me confesó. Y mientras esperábamos el bus le dije que le entendía porque las personas no llevamos un sello en la frente que nos identifique como jóvenes o mayores y nadie tiene derecho a decidir qué nos gusta dependiendo de nuestra edad. Cuanto menos un centro municipal con la etiqueta "para mayores".
Para él aquella experiencia había sido un mal trago ¡se sentía joven! ¿Por qué le dolía todo después de haber estado sentado allí horas y horas? Porque no había bailado y el ambiente le había deprimido, una locura ¿verdad?
Su esposa estaba enferma pero le parecía bien que él (mejor de salud) saliera a bailar porque era lo que le llenaba de vida. Tras una breve conversación se bajó en su parada tras besar mi mano y desearme feliz navidad.
Le miré, "ahí va un viejo-joven", pensé. Espero que encuentre ese sitio donde encajar.
No. Que te quieran es el mejor regalo.
Sólo deseo cuando tenga la edad de ese hombre si no encajo con las personas de mi edad que me dejen rodearme de gente positiva, joven de espíritu y con ganas de descubrir este mundo con tanto por ofrecer.
¿La última llamada? la de mi segunda madre, la mujer cuyo marido se fue a trabajar sin dormir tal día como hoy hace muchos años por mi culpa.
Esa canción de ahí arriba va por vosotros porque hoy he dicho muchas veces gracias, pues por si me he dejado a alguien, este es mi regalo: ¿Bailas?.
Añadido: Regalo con el que me he encontrado hoy. Cosas de Maribel Iborra y que servidora agradece.
Mentiría si dijera que éste fue un gran cumpleaños, ninguno lo es si no están TODOS y faltó alguien muy importante en mi vida. Mi mejor amigo.
Joana Sánchez