22 de septiembre de 2011

Se busca


Hace un año, inocente que es una, propuse una idea: dejar un libro en un punto de la ciudad de Alicante y que viajara de mano en mano, de lector a lector como dice la copla: "como la falsa monea que de mano en mano va", sólo que este libro era mío y pensé en compartir (eso tan de moda en las redes sociales)

Ayer, mantenía una conversación con Roberto Muñoz y surgió el tema. ¿Dónde estará el libro? Tras su sonrisa pude percibir un cariñoso: "ya te lo dije", así que ahora ha llegado el momento de recuperarlo. Lo sé, otra idea más infantil si cabe.

Este invento de ocultar libros y que sean recogidos por lectores no es mía, ni nueva. Por eso creí que funcionaría, pero lo han secuestrado.


Pienso en su día a día. ¿Habrá soportado con entereza la lluvia?, ¿habrá sufrido algún tipo de humillación al ser garabateado? ¿Acabó, ante su estupor, en el contendor de basura, de la mano de un alicantino enfadado? o lo que es peor, ¿lo mató la indiferencia?.

Ahora sólo me queda su recuerdo. La ilusión con la que lo escondí en ese quiosco del barrio de Carolinas.

Si sabes dónde está, si fuiste testigo de su final, házmelo saber. Pero utiliza palabras edulcoradas, porque a pesar del fracaso, sigo creyendo en los alicantinos lectores, en los que comparten la frase:

"Él nunca lo haría"


Joana Sánchez

4 comentarios:

Jose Luis dijo...

Si no hay recompensa por su captura no aparecerá.La lectura no es un deporte nacional.

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Esa pluma entrañable que gastas, de donde la sacaste, Joana. MB.

Joana dijo...

Enrique... Desde los ocho años escribo, bien, mal, regular, ¡muy mal! y alguna cosita decente pueblan esta habitación. No entiendo la vida sin la escritura.

Enrique Tarragó Freixes dijo...

OK, pero me gusta comentártelo, Joana. Feliz noche.