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19 de octubre de 2015

Todos los días son el día del cáncer de mama y de las amigas Wonder Woman


Hoy leeremos en prensa, veremos por las redes sociales, muchos lazos rosas, muchos famosos uniéndose a la causa. Como tú, como muchos, yo no tenía ni idea de qué iba 'eso' del cáncer de mama. 

Me parecía importante realizar revisiones cuando corresponde, y poco más.

Pero, cuando es tu amiga, alguien que pertenece a tu pequeño universo,la que lo sufre, las cosas son diferentes. El cáncer de mama no se reduce a un día, ni a un lazo rosa. Ni a Twitter, ni a Facebook con mensajes cargados de buena intención.

Para mí, esas tres palabras tienen nombre y apellidos.

Esther, es una luchadora, por muchas razones, pero ésas van más allá de la enfermedad. Ni un sólo día la he visto derrumbarse, al menos, no como se debería esperar en estas circunstancias. ¿Llorar? ¡Claro! ¿Desesperarse? ¡Claro! Pero no ha dejado de pelear. Contra viento y marea. Creo, que su mejor apoyo en algunos momentos ha sido ella. "Venga, que tú puedes..." me contaba que se decía.

A pesar de encontrar poco apoyo, pero sí el suficiente: el que te dan las personas que te quieren de verdad, ha peleado como una jabata. Se ha caído, ha llorado, se ha vuelto a levantar y sólo pedía una cosa: amor. ¿Acaso no es lo que necesita el ser humano?

Todos tenemos problemas. Todos creemos que nuestros obstáculos diarios son horribles, que el mundo tiene preparado lo peor para nosotros cuando las cosas nos van mal. 

Ella me ha dado algún abrazo que otro, me ha escuchado, a pesar de tener que enfrentarse a momentos en los que la soledad estaba presente.

Una puede ser buena amiga, pero no puede estar siempre cuando te necesitan. Y aunque la ciencia avanza que es una barbaridad, ciertas situaciones duras, de esas que se te quedan grabadas en el disco duro, no se pueden evitar todavía. Y las vivió, las gestionó a veces acompañada, a veces sola.

Como mucho, los que queremos a esa persona, podemos hacer una llamada, escuchar, compartir unas horas, reír cuando no toca, y desear que ese ser humano que está enfrentándose a un tigre de bengala, sea feliz.

En un año, su vida ha cambiado tanto que además de haber ganado la batalla, se ha convertido en una mujer más sabia, paciente, ¿más buena...? Ella dice que cree ser mejor persona que antes... Yo no creo que nunca haya sido mala :) 

Soy una cobarde, y así se lo dije en su día. Cuando fui a visitarla, pasé un buen rato en la calle, hice alguna llamada, di paseos, calmé mis nervios y me tragué alguna lágrima. Eso lo puedo decir ahora :) que ella, está con quien ama, aunque tenga que resolver aún algunos flecos. 

Está en un lugar donde la quieren, la tratan bien, la respetan y le dan el calor que le hace falta.

Esther es sonrisas, rizos que se secan al aire, Carlos Baute, inocencia y reflexión, es una hija que echa de menos a una madre que se le ha ido muy pronto, es delicada como una flor, y a la vez, un volcán que cuando entra en erupción suelta verdades y dolor a raudales, para calmarse e inspirar ternura.

No sé si poner un lazo de color rosa, prefiero poner una sonrisa, y estas fotos. Donde se ve a una amiga que lo ha superado. Que me contaba que deseaba ayudar a los peques que tengan que pasar por esto. ¡Ella es así!

EN ABRIL DE ESTE 2015... SIN PERDER LA SONRISA
AL MES SIGUIENTE, EN SU PRIMERA SALIDA
CÓMO SON DE MENTIROSAS LAS FOTOS
AMBAS TENÍAMOS PROBLEMAS Y SONREÍAMOS PARA COMPENSAR

UNA DE LAS ÚLTIMAS VECES QUE NOS VIMOS ANTES DE MARCHAR A BARCELONA DONDE POR FIN ES FELIZ. AUNQUE FELIZ AL 100% NO SE PUEDE, PERO LO INTENTA GRACIAS A UN BUEN COMPAÑERO DE VIAJE

Ella es la imagen que me viene a la mente hoy. Donde todos nos quejaremos por alguna cuestión: es lunes, nos va mal en el trabajo, nos sentimos enfermos, nos duele algo, estamos aburridos, qué sé yo, el derecho a la queja y a los miedos es libre. 

Pero, a veces, más nos valdría pisar el freno y decirnos: ¿Y si lucho un poco por estar mejor? Sólo un poco, y sonrío y me levanto de la cama aunque hoy no tenga ganas de nada. 


Joana para Esther o viceversa




19 de noviembre de 2014

El día del hombre


Eres tan hombre


Texto rescatado del mes de septiembre de 2013. 

HOMBRE DE VITRUVIO
Me caen bien los hombres. Sé que lo normal sería decir que son unos bichos, machistas, retorcidos y que sólo piensan en una cosa, qué añejo suena eso.
Hay hombres tontos, hombres listos, hombres insoportables, hombres aburridos, hombres malos, hombres ocurrentes, hombres nobles, hombres tiernos, hombres amorosos, hombres gruñones, hombres altos, hombres bajos, hombres inseguros, hombres sensibles, hombres cariñosos, hombres rudos…
Y así hasta el infinito. Ahora sustituye hombre por mujer y verás que no somos tan diferentes.
A un hombre le da igual si te has cambiado el color del pelo, o si te queda mal un vestido si es tu amigo o tu pareja, lo pensará en el más extraño de los casos pero se callará o quizás ni repare en ello. Tal vez no note que estás triste pero sí que estás más callada que de costumbre. ¿Desinterés? No.
Un hombre te cuenta sus frases para ligar y tú como amiga cómplice le das tu opinión pero le recuerdas que no representas a todas las mujeres del mundo ¡menos mal! y por esta razón un tanto frívola y otras que te cuento no me gustan las feministas profesionales, a mí no me representan sobre todo las que odian a los hombres.
Todo para ellas es machismo. Un anuncio. Un comentario en un periódico. Una idiotez por parte de un político a otra política. Eso sí, hablar de “macizorros” de “tíos buenos” en programas de radio o televisión por parte de locutoras respetables no es machismo, ¡eso es igualdad! Yo creo que es el comportamiento de una quinceañera sin muchas neuronas.
Hay hombres con los que hablar hasta que la luna asoma, hombres que lloran porque la ansiedad les puede, hombres que no encuentran trabajo y se sienten frustrados, hay hombres que hacen trucos de magia para que sonrías, hay hombres que adoran a los niños pequeños y te muestran fotografías de sus sobrinos, hay hombres que saben abrazar, hay hombres menos machistas que algunas mujeres.
Hay hombres que te escuchan aunque no les interese lo que dices pero son pacientes, hay hombres-niño que te gastan una broma o ríen por un detalle absurdo. Hay hombres sinceros que te dicen “sí, estás un poco más gorda” sin maldad, es una cuestión de sinceridad ¿para qué preguntamos?
Mujer
Hay mujeres que critican el lenguaje sexista y luego cierran la boca cuando otras en defensa de lo que sea o en defensa de sus bolsillos se desnudan porque sí, hay mujeres que se ofenden si algunos hombres las miran al pasar por la calle.
Hay mujeres que hablan de sexo en voz alta en la mesa de al lado de un café o en el tren para parecer modernas, hay mujeres que están deseando que les vaya mal a sus amigas para ofrecerles su amistad, hay mujeres que no soportan que sus amigas vuelvan a estar bien ¿de quién van a sentir lástima ahora?
Hay mujeres que se creen con derecho a defender a otras porque las consideran niñas, hay mujeres que no se gustan, hay mujeres que piensan que la igualdad pasa por el filtro de  vivir para protegernos a las demás gracias a profesiones que se han inventado y de las que viven muy bien, en vez de afrontar sus propias vidas. Quizás no tengan, quizás piensen que son mejores que tú, que yo…
En el fondo, muchas se cambiarían por ser una princesa, una modelo casada con un futbolista, muchas de las que ondean la bandera del feminismo sin saber qué significó y que han olvidado de manera miserable a otras mujeres que lucharon en silencio trabajando de sol a sol: nuestras madres, nuestras abuelas, a Clara Campoamor, Marie Curie, las primeras ginecólogas… y curiosamente ellas no odiaban a los hombres.
El cambio no venía de la mano de participar en tertulias televisivas o de escribir artículos repetidos y copiados mil veces con las mismas frases hechas. Tampoco de crear ministerios absurdos para ‘ayudarnos’, mujeres que no han dejado un currículum jamás, que ni conocen la palabra esfuerzo y mucho menos su significado.
Claro que se debe luchar y reclamar nuestros derechos, pero sin necesidad de atacar, y sobre todo sin necesidad de caer en la contradicción diaria.
Soy mujer y amo a los hombres a los que son buenos e imperfectos como tú, como ella, como yo.