27 de octubre de 2014

De leyendas y montañas alicantinas




Antes de empezar ya pido perdón. Mi sentido de la orientación no es muy bueno aunque estoy trabajando en él como en muchas otras cosas. 

He decidido escribir sobre las montañas que pueblan nuestra provincia porque esta mañana durante un paseo de lunes con mi padre, hemos estado intentando recordar los nombres de algunas y cómo no: yo no sabía tantos como él. Así que he decidido documentarme y espero que os sirva de ayuda este pequeño viaje.

Al ser el primer día de la semana y ya un poco tarde, hoy sólo mencionaré unas cuantas ¿de acuerdo? Habrá segunda parte.

1. El Puig Campana





El Puig Campana es el segundo pico más alto de la provincia con sus 1.410 metros de altitud. La montaña domina la Marina BaixaLa cuchillada o tajo que presenta la cima del Puig Campana ha dado lugar a numerosas leyendas o, mejor dicho, a múltiples versiones de una misma leyenda.

El héroe francés Roldán, comandante de Carlomagno, se enzarzó en combate con un jefe moro, y ensimismados en el duelo, acabaron frente a frente en la cima de esta montaña. En un momento en que el caudillo musulmán había sido arrojado al suelo, Roldán levantó su espada, Durandarte, para, descargando todo su furia, darle al infiel el golpe final; sin embargo, éste lo esquivó, pero de la inmensa fuerza con la que Roldán propinó el golpe, cortó un gran trozo de roca, que cayó rodando hasta el mar. 

Esta roca sería lo que hoy conocemos como la isla de Benidorm y la hendidura que habría dejado sobre la montaña habría conservado el nombre del héroe.

2. El Benacantil



Quizás uno de los montes más conocidos de la ciudad de Alicante donde se erige el Castillo Santa Bárbara, una fortaleza medieval. Y en sus faldas encontramos el parque de La Ereta, los barrios de Santa Cruz, el Raval Roig, San Antón y San Roque.

Tiene una altitud de 169 metros y su nombre deriva del árabe, beni (hijo de...) o quizás de benna, pinna en árabe que a su vez es la transcripción de peña en latín, al que se le añadió Laquant, el nombre árabe de la ciudad.

3. Caballo verde


El Cavall Verd es una montaña de 793 metros sobre el nivel del mar, situada en la comarca de la Marina Alta al norte de la provincia de Alicante.

En cuanto a la toponimia, el caballo verde al que alude el nombre tiene relación con la leyenda de un caballo de ese color que los moriscos esperaron en vano mientras luchaban contra el ejército de Felipe III, llamado "El piadoso". Dicho "caballo" había pertenecido a un gigante y poderoso guerrero que murió en plena lucha, pero que un día resucitaría para ayudar a los moriscos.

Podéis ampliar información sobre la leyenda y la batalla que tuvo lugar en este artículo que apareció en el Diario Información firmado por Gerardo Muñoz Lorente.



4. Cabezón de Oro



El Cabezón de Oro es una sierra situada cerca del municipio de Busot. La cima del pico se sitúa a unos 1.210 metros sobre el nivel del mar. Si te encuentras en Busot puedes pasear, o simplemente sentarte frente a esta majestuosa cordillera.

En cuanto al significado "de oro", no hace alusión a una mina de ese metal, sino al agua. ya que en su interior se encuentran las conocidas Cuevas de Canelobre.  Si seguimos con las leyendas, se dice que los mudéjares se burlaron de los cristianos al traducir mal el nombre de la montaña creyendo que en ella habría mucho oro en vez de agua que es lo de que sí estaba plena. 'ur' en árabe significa agua, no oro.


Y por hoy lo dejamos aquí, continuaremos con este repaso por las montañas de la provincia otro día. No quisiera cometer algún fallo y pasar a la breve historia de la red por confundir el Caballo Verde con la Serra Grossa.


Joana Sánchez

Imágenes: Wikipedia.

3 comentarios:

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Juraría, Joana, que ya escribiste algo parecido hace ya algún tiempo. ver nuestra tierra y acompañada de texto ... un diez, ya sabes, Alicante, siempre adelante

Joana Sánchez dijo...

Hola, puede ser pero no lo recuerdo. Sí me acuerdo de haber escrito sobre la leyenda de Jaime el Barbudo. Son muchos años, igual me he repetido.

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Si así fue, ha sido felizmente repetida, Joana. Un abrazo-e.