7 de abril de 2011

A mi amigo que nunca tendrá una calle, Ignacio.



Hoy hace once meses que mi amigo se fue. Murió. No ha pasado nada en concreto. Hay días que porque sí me acuerdo de él.

Lo conocí allá por 2005. Era ingeniero de Telecomunicaciones, pero le faltaba el proyecto de fin de carrera. Aquello le preocupaba. Tenía un nivel de inglés muy alto. De hecho hasta lo parecía, rubio y de ojos azules. Poseía una voz con un tono suave. 

El sentido de humor más irónico y se llevaba de maravilla con su hermano pequeño.

La vida es tan rara... Si eres un personaje público le ponen tu nombre a un parque, a una calle. Él nunca tendrá algo tan surrealista como eso para que le recuerden. Quienes lo conocimos sabíamos de su categoría humana, no necesitamos más.

En serio, os hubiera caído tan bien. Hay personas que no tienen conversación o son monotemáticas pero él la tenía. Participó en un proyecto relacionado con la Nasa en Holanda. ¡Estaba tan contento! luego, nuestra ciudad no le ofreció las posibilidades que su perfil requería. Pero no se rindió. 

Ahora veo, leo, escucho, la cantidad de demanda que hay en Alemania de Ingenieros. Quizás se hubiera marchado. Era un espíritu libre.

Tocaba el bombardino desde pequeño y cuando regresó de estudiar se puso de nuevo a ello. Ensayaba mucho. Yo reconozco que no había visto nunca un bombardino.

Hasta me daba risa que fuera un instrumento (soy una ignorante) pero él se lo tomaba muy en serio. Y llegó a ser el bombardino de la Sociedad Musical la Paz.

Qué pena de nuevas tecnologías. Me envió una grabación de un solo que tuvo que hacer, me pidió mi opinión sincera. A mí me encantó. El fue más crítico. Pero la perdí en una de esas veces que este aparato dice "voy a romperme".

No soy como otras personas que prefieren guardarse estos sentimientos. El era un gran tipo. Inteligente. Divertido. Único. Y porque no lograra salir en un programa de televisión (uf, cómo está el panorama) o algo similar me niego a no lanzar a los cuatro vientos que fue una put... que se fuera tan joven, se llamaba, se llama Nacho M. A. y era mi amigo.

La persona que mejor elegía las películas. La última fue una de los Cohen ¿te acuerdas?. ¡Cómo nos reímos al ver a Brad Pitt haciendo de lelo!

Gracias por haber pasado por mi vida. Por tus consejos. Por, a pesar de los pesares, no marcharte de tu tierra. Y siento, no sabes cuánto no haber estado más cerca de tus cosas y preocupaciones en los últimos tiempos. Sé que eso es muy común pero me arrepiento.

Siempre quedará pendiente esa invitación para verte tocar.

Demasiado joven para marcharte, pero ahora cuando te recuerdo procuro no llorar y sí esbozar una sonrisa. Hoy no ha sido uno de esos días...

Tu calle está en el corazón de todos los que te quisimos.

No podía faltar Shrek, tu trilogía favorita. "El lado oscuro del corazón" decías que te definía, pero ésta te hacía reír y así quiero recordarte

Joana Sánchez

3 comentarios:

paco huesca dijo...

Qué bonito ,Joana, qué bonito !

Besos.

Enrique Tarragó Freixes dijo...

+++++++++++++, gracias por escribir así, Joana, como sin querer, como sin darle importancia pero dándole mucho a todas esas cosas que no siempre sabemos ver.

Anónimo dijo...

Algunos le recordamos todos los días, gracias por este texto