2 de noviembre de 2015

Tetería WASLALA




La primera vez que estuve en la tetería WASLALA fue en el mes de noviembre del año 2008. Uno de esos momentos para recordar. Por la compañía y por el ambiente. Por aquel entonces el local lo llevaba otra persona.

Está en el Casco Antiguo, en la Calle Argensola, número 7

Waslala es uno de esos lugares donde apetece ir en verano y en invierno. Entras y parece que todo va más despacio. No sé si es por la pequeña fuente que hay, la música, o por la decoración.


31 OCTUBRE 2015

Son muchos los artistas que cuelgan sus cuadros para decorar (y vender) en las paredes de este pequeño oasis. 

Entre ellas, destaca un enorme mural del artista Manuel Galdón. No os perdáis la explicación de lo que cada figura representa, seguro que más de uno sonreirá al verse reflejado.

OBRA DE MANUEL GALDÓN. 31 OCTUBRE 2015

Este sábado acudí sola. A veces, hay que hacer actividades en solitario. Aunque sea para tomarse un rooibos. Estar sola es un ejercicio muy sano para la mente. 

Más tarde vería a otras personas, pero ese momento era para mí. En mi tetería favorita. De repente, la batería de mi móvil "murió" y el chico que trabaja allí (todavía no sé cómo se llama, disculpas) fue tan amable de cargarlo. 

NOVIEMBRE 2008

Y pude recrearme en el "paisaje". Cuatro amigas que parecían venir de compras y charlaban, dos parejas que mencionaban la palabra "aplicaciones" de vez en cuando y uno de ellos no paraba de bostezar, otra pareja frente a mí, sin teléfonos por medio, compartían un postre y sonreían cuando se miraban. 

NOVIEMBRE 2008
Saqué mi cámara y pensé: son muchos años, y les prometí un artículo en el raro verano de 2014, ¿será hoy el momento? 

Y mientras hacía alguna que otra fotografía dejé de sentirme sola. El objetivo tiene algo de magia- y a los que os gusta la fotografía lo sabéis- porque mientras disparas es como estar escondida.

31 OCTUBRE 2015

Lugar con encanto

Los lugares se convierten en mágicos o especiales por las personas, y Waslala poco a poco, con sus nuevos dueños, lo va consiguiendo. El ritual de ese té de degustación como bienvenida, las palabras amables de la persona que te atiende, su tono de voz pausado, su sonrisa...

Durante estos años he vuelto a Waslala con amigos, o sola un par de veces. Y la experiencia siempre es agradable. Un batido, un zumo, una cena con una amiga, una conversación, o sencillamente: hacer tiempo en un espacio como esta pequeña tetería es más agradable.

¿TE APETECE UN ROOIBOS?


Cada pared, cada detalle me trae recuerdos, y todos son positivos. Así que os invito a pasaros por allí, si ya la conocéis como yo, desde hace años, perfecto, si todavía no has tenido ocasión: hazlo. 

Podrás escuchar música, perfeccionar idiomas o simplemente: tomar un té mientras observas a la gente.


Joana Sánchez