29 de mayo de 2016

El dueño de nuestros recuerdos es Facebook

27 de mayo de 2014

El mejor fotógrafo, un miércoles con mala cara me saca con cara regular  y un domingo medio bien saca lo mejor. Propósito: volver a leer libro sobre cómo hacer fotografías de calidad para haceros fotos y que salgáis como sois: guapossssssssssssssss.


Recuerdo cuando nuestras fotografías estaban guardadas en cajas. Cajas especiales. De las que se compran con mimo porque sabes que en ella reposarán imágenes que son retazos de tu vida.

También existía la opción de adquirir un álbum. Pero no cualquiera, sino uno que desde fuera ya diera pistas sobre lo que había dentro: historias. Tu vida.

Hace dos días, la red social Facebook me mostró esta fotografía enmarcada en colores pastel, recordándome que hacía dos años la había compartido con mis amigos. Una foto cargada de simbolismo.

¿Y si yo no quería recordar? 

Supongo que la respuesta es sencilla: no tener cuenta en Facebook y vivir. Como lo hacen millones de seres humanos. Pero, cuando eres feliz, MUY FELIZ, aun con cautela, compartes instantes sólo con un fin: mostrar a tus amigos que sonríes por dentro y por fuera. 

No hay una carga de exhibicionismo, si lo comparo con quienes comparten: desayunos, comidas, cenas, bodas, comuniones, salas de espera del médico...

Y así, como una patada en mi cerebro: quedó este instante pululando todo el día. Adoro esta fotografía. El sol de la tarde del mes de mayo a punto de desaparecer, mi cara, el momento preciso en el que alguien capturó mi esencia con mirada de fotógrafo aficionado con tablas.

No sé si ya no somos dueños de nuestros recuerdos, pero, las redes sociales están ahí para tocar nuestro lado sensible y alimentar nuestras emociones más básicas, o bien para sacarnos una sonrisa, un puchero o una carcajada. En definitiva, agitar la nostalgia.





Joana Sánchez

17 de mayo de 2016

La Teoría del Big Bang en la periferia



Un barrio de la periferia, cinco niños de unos diez años, comen pipas mientras hablan. Me acerco a ellos. Intuyen que me ocurre algo y me preguntan si estoy bien a la vez que me ofrecen pipas.
Meto la mano en una bolsa pringosa y les sonrío dándoles las gracias.
Les cuento el motivo de estar tan enfadada y triste. A los pocos minutos, me veo haciendo terapia con unos chavales que no van a colegios privados, ni visten con ropa de marca y probablemente no tengan los mejores juguetes del mundo.
Hablamos de peonzas, de rugby y de lo poco que les gusta el fútbol.
Uno se da cuenta de que mi nombre coincide con el de su profesora y dejo de ser yo para convertirme en la "profe". Palabra que repiten como si fuera un mantra y ellos los mejores niños del planeta. Seguro que no es así pero han decido portarse bien.
Uno con pinta de ser el que más quebraderos le da a la maestra me pregunta: ¿Crees en Dios?
Y no sé qué responder...
Otro, el que presume de ser el más alto de todos, me plantea lo siguiente:
-¿Tú sabes lo que es el Big Bang?
- Sí, respondo con los ojos muy abiertos
- Entonces dime, ¿Dios cuándo apareció? ¿Antes o después de la explosión? ¿Quién ha escrito sobre eso?
Yo sólo puedo mirarle y pensar que ojalá en su vida no le condicione el barrio donde ha nacido, o la gente con la que se relaciona.
Le recomiendo que vea alguna serie con el mismo nombre TBBT y al pasar unos días me doy cuenta de que debería haberle recomendado algún programa sobre Ciencia.
En todo caso, los niños brillan y espero que él tenga la suerte de tropezar con alguien que se dé cuenta.
Sé que les compraré unas peonzas

Joana Sánchez

15 de mayo de 2016

DUELE el amor no tiene que doler





DUELE, el amor no tiene que doler es uno de los cortos que participa en el Festival Internacional de Cine Independiente de Elche. Con un bajo presupuesto pero con unos actores y una historia tan real como poco tratada por los medios; en 15 minutos el director nos muestra gracias a unos actores creíbles, el maltrato psicológico hacia el hombre.


No conozco a quienes están detrás de este proyecto, y he tropezado con el corto por casualidad. Pero he comprobado que está recibiendo el apoyo de los espectadores. ¿Por qué será?

Porque no es lo habitual. 

Es el hombre en general, el que protagoniza este tipo de historias pero a la inversa desgraciadamente.

Y no por ello, hay que olvidar a ese tanto por ciento silencioso que sufre acoso psicológico por parte de sus familiares.

Hombres con un gran corazón, incapaces de hacer daño a nadie que son humillados día tras día. Algunos desde niños. No hablamos de una pelea en un momento dado, no, sino de un desprecio en forma de palabras, que minan la autoestima de seres humanos que con el tiempo, se ven incapaces de amar a otros, o de saber discernir entre una discusión normal de la vejación como forma de comunicación.

Ningún ser humano debiera ser tratado así. Sobre todo de niño que es cuando se forja nuestra personalidad.

Invito a ver el corto y a reflexionar.

El amor no es sinónimo de humillación, ni de hacer daño, ni de menosprecio. 

Una relación se sostiene porque somos algo más que un trabajo. De todas formas, el que maltrata buscará cualquier excusa para herir al débil de carácter.

Quien humilla demuestra una falta de autoestima y del significado de la palabra AMOR. Porque como dice el título del corto: EL AMOR NO HA DE DOLER. 

El amor es producto del respeto, una buena comunicación, cariño, admiración y sinceridad. ¿Lo demás? No sé lo que es.

Joana Sánchez

14 de mayo de 2016

Ficus de oro, Paco Huesca

PACO HUESCA.(Imagen, Roberto MC)


Hoy es la gran noche, en un año que ha comenzado fuerte en cuanto a reconocimientos a tu persona, el Festival de Cine de San Juan te otorga el Ficus de Oro en su clausura. 


Un aplauso para su director, Javier Ballesteros y a todos los que han pensado en ti para demostrar su afecto y admiración.

Destacan tu profesionalidad, tu pasión por el cine y todo lo que has hecho por él a través de tus proyectos.

Pero yo me quedo con el lado personal, el que nos dejaste conocer hace ya seis años. Y me alegra que a una persona tan sensible, buena y con talento le den no sólo premios sino todo el cariño que merece.

Disfruta del premio, de la ceremonia, de la compañía y sonríe porque te mereces este galardón y muchos más.


Joana Sánchez

13 de mayo de 2016

Lo más bonito del mundo

Carta abierta a lo más bonito del mundo:

Lo más bonito del mundo no sé si se encuentra en Alicante o en Irlanda. Lo más bonito del mundo lo descubro en una fotografía de hace unos años, de hace unos meses o en la que me acaban de hacer.

Lo más bonito del mundo es apagar los móviles y encender los sentidos. Disfrutar de esos paseos por la playa con amigos que son AMIGOS.

Lo más bonito del mundo es intentar salir a correr, ni siquiera correr. Lo más bonito del mundo es sonreír un poquito, reír un mucho cuando el día no te ha dado permiso pero tú le sacas la lengua.

Lo más bonito del mundo es teclear palabras a una persona querida. 

Lo más bonito del mundo eres TÚ. Aquí, en Castalla, en Orito, en lo alto del castillo Santa Bárbara, en mitad de la Explanada. O coronando la Serra Grossa.

Lo más bonito del mundo es que me envíes un mensaje y quieras quedar para charlar durante horas. Pisando arena o en mitad de un parque.

Lo más bonito del mundo es ELLA, ÉL y VOSOTROS. 

Lo más bonito del mundo es sentir ese sol que calienta mi pecho mientras escribo frente a la pantalla.

Lo más bonito del mundo es dar ese abrazo que te debía. Labios en forma de media luna sin razón. Lo más bonito del mundo es una montaña sin nombre, una excursión no planeada, la improvisación matutina.

Lo más bonito del mundo es que busques una canción  para hacerme feliz y viceversa.

Lo más bonito del mundo es que me encuentres por Google, leas lo que escribo, critiques mis trabajos o te enamore una fotografía. Lo más bonito del mundo es que me preguntes cómo estoy y me escuches.

Lo más bonito del mundo es buscar tu nombre en mi agenda de contactos y respondas.

Lo más bonito del mundo es que te guste como soy y viceversa. Tu amistad incondicional. Que oigas una canción y pienses: "Me acordé de ti", me lo digas y me la envíes. Que compartas esa foto de tu bebé de anuncio. Que me cuentes lo triste que estás y al día siguiente, me digas lo feliz que eres.

Lo más bonito del mundo es que me quieras 'a pesar' de ser un tanto rara/peculiar.

Lo más bonito del mundo es notar ese abrazo ahora que tanto lo necesito sólo con cerrar los ojos. Lo más bonito del mundo es tu recuerdo a pesar de estar a cien años de aquí.

Lo más bonito del mundo es esa mirada que baila a mi lado sin moverse.

Lo más bonito del mundo es tan sencillo y pequeño que si no andas con cuidado, igual lo pisas.



Joana S.

8 de mayo de 2016

Tócala otra vez, Nacho

Hace 6 años.Y no pienso escribir nada triste sobre Nacho Melón. Para empezar, desde la Sociedad Musical La Paz, te han homenajeado en la Apertura del Festival de Cine de San Juan.

"Tal día como hoy, hace 6 años nos dejaba nuestro compañero, amigo y bombardino de la banda NACHO MELÓN ...... Estés donde estés, sigues en nuestros corazones y en nuestro recuerdo...Te dedicamos el concierto de hoy en la apertura del Festival de Cine."


Tu sonrisa se contagia. Miro esta fotografía y sonrío. Si tantas personas se acuerdan de ti, tú jamás vas a desaparecer. 

Espero algún día encontrar la grabación de tu primer solo con ese bombardino. 

Ese día pensaré en ti con una gran sonrisa. 

Muchos besos, Nacho. 

Joana

3 de mayo de 2016

Y... le rescató

Caminó hasta la biblioteca. Sabía que él estaba dentro. Las piernas le temblaban, el corazón le latía tan fuerte que había olvidado ese sonido. Subió hasta la tercera planta sin éxito. Allí no estaba. Volvió a tomar aire, había entrenado la serenidad aquel largo mes, ahora no iba tirar la toalla. 

De pronto recordó la sala donde ella estudiaba años atrás, en aquella ciudad no invertían dinero en cosas útiles, y las bibliotecas lo son. 

Efectivamente la puerta que daba acceso estaba cerrada pero si caminabas por un estrecho pasillo te llevaba hasta otra entrada.

Allí estaba. De espaldas a ella. Se quedó quieta. El escuchó sus pasos y se giró, en milésimas de segundo se mezclaron sentimientos y emociones: amor, sorpresa, miedo, alegría, tristeza, rabia, felicidad… pero la sonrisa en los ojos de él respondió a todas sus dudas. 

La invitó a sentarse. Ella señalando una cartera mala, de esas que compras por un euro, le susurró que venía de arreglar unos papeles, y le sonrió también.

“¿Quieres que me vaya?”