17 de mayo de 2016

La Teoría del Big Bang en la periferia



Un barrio de la periferia, cinco niños de unos diez años, comen pipas mientras hablan. Me acerco a ellos. Intuyen que me ocurre algo y me preguntan si estoy bien a la vez que me ofrecen pipas.
Meto la mano en una bolsa pringosa y les sonrío dándoles las gracias.
Les cuento el motivo de estar tan enfadada y triste. A los pocos minutos, me veo haciendo terapia con unos chavales que no van a colegios privados, ni visten con ropa de marca y probablemente no tengan los mejores juguetes del mundo.
Hablamos de peonzas, de rugby y de lo poco que les gusta el fútbol.
Uno se da cuenta de que mi nombre coincide con el de su profesora y dejo de ser yo para convertirme en la "profe". Palabra que repiten como si fuera un mantra y ellos los mejores niños del planeta. Seguro que no es así pero han decido portarse bien.
Uno con pinta de ser el que más quebraderos le da a la maestra me pregunta: ¿Crees en Dios?
Y no sé qué responder...
Otro, el que presume de ser el más alto de todos, me plantea lo siguiente:
-¿Tú sabes lo que es el Big Bang?
- Sí, respondo con los ojos muy abiertos
- Entonces dime, ¿Dios cuándo apareció? ¿Antes o después de la explosión? ¿Quién ha escrito sobre eso?
Yo sólo puedo mirarle y pensar que ojalá en su vida no le condicione el barrio donde ha nacido, o la gente con la que se relaciona.
Le recomiendo que vea alguna serie con el mismo nombre TBBT y al pasar unos días me doy cuenta de que debería haberle recomendado algún programa sobre Ciencia.
En todo caso, los niños brillan y espero que él tenga la suerte de tropezar con alguien que se dé cuenta.
Sé que les compraré unas peonzas

Joana Sánchez

3 comentarios:

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Sorprendente ... y muy sensible, amiga Joana.
Hice el Reblog: https://etarragof.wordpress.com/2016/05/21/alicante-cuenta-la-teoria-del-big-bang-en-la-periferia/

Alicante Cuenta dijo...

Gracias, Enrique.

Hay personas que juzgan a otras por el barrio en el que viven, por el coche que tienen (si tienen) o por su profesión. Gente vacía, para mí pero por fortuna existen otras que tienen la mente abierta y los ojos también, entonces (al igual que servidora) tropiezan con este tipo de joyas porque están atentos a otro tipo de cosas más importantes.

El peor defecto del mundo es el clasismo.

Un abrazo

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Así es, Joana, opino lo mismo que tú.
Por cierto, este fin de semana y este lunes mismo, he hecho una especie de encuesta entre la población adolescente y no tanto de mis contactos diarios y, horror, ninguno sabía lo que era el Big Bang ... el que más dijo y preguntando, dijo: "¿es un reloj que está en London?
Feliz tarde, amiga.