25 de mayo de 2015

Retrato de un amigo, Ignacio Melón Andrés (Las sonrisas de Nacho)



Conocí a Nacho en 2005. Me cayó bien desde el minuto uno. Era verano. Un chico rubio, de ojos claros con el pelo recogido en una coleta con aspecto de inglés simpático me esperaba.

Comenzamos a hablar y a caminar. Todos los temas parecían no tener fin. Música, cine... Creo que nos recorrimos Alicante de arriba a abajo. Ya éramos amigos. Nuestros pasos nos condujeron al puerto, y de ahí a deshacer el camino, entre más conversación de la buena.

Tenía una sonrisa adorable y una mirada pícara. Me habló y mucho de su hermano Víctor. Era su colega. El mismo con el que ayer mantuve una conversación para pedirle permiso y compartir estas imágenes. 

Cuando estás a gusto con una persona, las horas vuelan. Y exprimimos bien aquella tarde. Donde nos tomamos un batido mientras compartíamos confidencias con mucho humor negro. Creo que nos contamos nuestras vidas, o parte de ellas. 

Saltábamos de un tema a otro, de una anécdota a otra con ansiedad, como dos cómplices amigos que hace años que no se ven, y un día se reencuentran por una calle por casualidad.

Él había quedado con unos amigos por la tarde-noche. No quería acudir. Eso me gustó (señal de que estaba a gusto) pero siempre he pensado que a las amistades hay que cuidarlas. Y le convencí de que mejor sería que se fuera; yo me iría a casa hasta un próximo encuentro y asunto resuelto, pero me invitó a ir con él. Ese era Nacho.

Y en un pub, junto a un par de amigos, nos sentamos en un lugar donde sonaba música, ahora no recuerdo cuál. Y no me importa confesarlo, al revés, allí me enamoraron las sonrisas de Nacho, que eran muchas y variadas. Quienes lo conocen y lo recuerdan lo saben. Incluso mejor que yo.

Cayó la madrugada y ninguno quería que el día se acabara. ¿Por qué no llevar la contraria a las leyes del universo? Y continuamos charlando. Si digo que aquello fue especial os miento, fue lo siguiente. Es sencillo cautivar a alguien con otras cosas, él lo hizo con una personalidad auténtica. La bondad mezclada con una inteligencia y empatía que formaban un cóctel explosivo.





Y así comenzó todo, y como contexto la ciudad de Alicante, los paseos por la playa, por San Juan. Las conversaciones a través del messenger :) El escucharle tocar el bombardino. La presentación oficial del instrumento que un día le acompañó en el maletero del coche. ¡Todo un honor!

Sus recomendaciones cinéfilas como ver todas las películas de Julio Medem que me grabó.

Pero, a veces, el entorno, la inexperiencia, hace que te comportes como una tonta y nos alejamos... pero no por mucho tiempo. Hablamos y retomamos esa amistad. Y ahí vino la etapa de ver "Sherk" un millón de veces y de reír otras tantas. 

De "te enseño inglés" y yo ser una pésima alumna pero con buena intención. De llamadas donde él pensaba ir a ensayar en un principio porque era una persona disciplinada y acabar yendo al cine a ver alguna película. 

De su alegría desorbitada cuando junto a un compañero le llamaron para colaborar en un trabajo relacionado con la Agencia Espacial Europea. Estaba muy contento. Y yo por él. Recuerdo que me envió un correo, apenas tenían tiempo para más. Así que era para valorarlo.

A mí me hacía feliz que estuviera por esos lares, pero seguía siendo fan de las sonrisas de Nacho. Si hubiera llegado a la luna (es un decir) hubiera estado bien, pero la esencia de las personas reside en cómo se comportan con los demás, no en su profesión, al menos es cómo lo veo.


Una tarde yo me encontraba regular. Pasé una de esas gripes que te dejan sin fuerza. Y me invitó a pasear, para regañarme después por no haberme tomado el antibiótico. Los paseos nocturnos son los mejores.

La rutina se había instalado en su vida, y algunas cosas no terminaban de salir como quería, pero como me contó: yo sólo soy una persona que siempre ha querido formar parte de la banda de su pueblo, y ahora voy a estudiar más para ponerme al día y vaya si lo consiguió.

De hecho, fue solista y tenía esa grabación que perdí no sé cómo todavía. La he buscado muchas veces.

Estuvo a mi lado cuando surgían problemas laborales, o de otra índole. 

No  dudó en venir hasta mi casa y hablar y hablar durante horas. Una vez más fui tonta. El tiempo había pasado pero yo no me había vuelto más sabia. Las sonrisas de Nacho y esa cazadora que cubrió mis hombros no sucedieron porque sí, ¿volvíamos a recuperar lo que empezamos? 

Eso es lo que él me estaba diciendo, pero como los seres buenos no atacan a otros para brillar ellos, no lo entendí. Y perdí esa oportunidad. No todas las mujeres captamos las indirectas.

El excelente músico Nacho, siguió tocando, y cada vez mejor. Sus prioridades eran sus amigos, la música, el proyecto..., su familia,  y viajar. Pero jamás se olvidó de mí y eso se lo agradeceré siempre.

¿Has estado en Villafranqueza y no me has visto?, y no, no le vi. Y así con varios lugares.

Por mi parte, allá por 2007 le dediqué un artículo en una revista en la que trabajaba, lo leyó y le gustó. Era un resumen, sin dar detalles, sobre nosotros. Anécdotas divertidas ¡Me alegro tanto de haberlo escrito como de que llegara a sus manos! A nadie le dije que aquello había sido real. :)  Fue nuestro secreto.

La última vez nos tomamos algo en un lugar tranquilo. Me agradeció sacarle de casa ¡él darme las gracias a mí! A quien le debía tantos momentos divertidos, interesantes. Y su confianza; conmigo guardaré cada una de sus confidencias.




Y un diez de mayo de 2010, el móvil me anunció que había fallecido. 

Yo no formaba parte de su círculo más próximo. Y me arrepentiré siempre de haberme apartado de nuestro pequeño círculo. 

Ahí tenía la respuesta a mis mensajes sin contestar. Por eso, cuando envío uno no quiero que me contesten ipso facto, pero al menos que me digan "estoy bien" en cuanto sea posible. Él siempre contestaba, y tanto silencio comenzó a resultar raro...

A los buenos amigos, a los generosos, hay que cuidarlos siempre, ocurra lo que ocurra en nuestras vidas. Ni el amor más verdadero que penetre en nuestras existencias, debería alejarnos de ángeles como él.

Sólo él y yo sabemos lo que compartimos y ahora, con la serenidad que te da el tiempo, le recuerdas no desde la pena, sino desde la calma y como en una película, ves las secuencias de nuestros encuentros con una música alegre y sonríes.

Fue un honor conocerte y junto al resto de tus amigos y familia, yo también te echo en falta.


Joana Sánchez

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bonito

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Qué gran amiga eres, Joana.
Un abrazo

Joana Sánchez dijo...

No sé si soy buena amiga. He metido la pata como todo el mundo, pero es cierto que si alguien se ha portado bien conmigo tiene mi amistad para siempre.

Un abrazo

Alicante Cuenta dijo...

Muy feliz porque ha emocionado a su hermano, sólo por esa reacción ha merecido la pena escribir este pequeño homenaje a Nacho.

Pedrisa dijo...

Has emocionado a su hermano y a alguno más. Quizá yo era uno de esos amigos que os esperaba en el pub.
Muchas gracias por regalarnos el recuerdo de un amigo.

Lamarried dijo...

Qué bonito... Cuántas cosas se pueden expresar en tan sólo un pequeño texto...
Casualmente, yo también conocí a Nacho el veranos de 2005. No llegué a intimar con él tanto como tú, pero sí compartimos un montón de inolvidables momentos con toda mi maravillosa pandilla de amigos alicantinos. Él era una parte fundamental de todos nuestros "saraos", porque como bien dices, siempre nos traía de regalo su encantadora sonrisa, su simpatía, su buen humor, su dulzura... Siempre aportaba buen rollo!!
Su pérdida fue un mazazo para todos y siempre estará en nuestro corazón...
Gracias por este precioso homenaje a una maravillosa persona y a su entrañable familia, a la que tanto cariño tengo...

Anónimo dijo...

Muchas gracias de parte de sus hermanos y sus padres por tus dulces y cariñosas palabras, estará siempre con nosotros en nuestro corazón... a todos nosotros también nos ha enseñado mucho, cuando compartimos vivencias con el, y aún en el recuerdo... nos hace felices saber que tenía tan buenos amigos y amigas que le recuerdan con cariño... Un gran abrazo de toda la familia...

Joana Sánchez dijo...

Hola, en realidad las gracias se las deberíamos dar todos a él. Fue una persona ejemplar. Quería a sus amigos, era divertido y generoso. ¿De qué forma? No olvidando que pasó por nuestras vidas, así que estoy muy contenta de que todos aportemos un granito de arena cada día.

Un abrazo a sus amigos y por supuesto a la familia. En especial a Victor.

Anónimo dijo...

COMO TE AÑORAMOS, SIEMPRE ESTAS EN NUESTRO CORAZON Y EN NUESTRO PENSAMIENTO.

TU SONRISA NOS ACOMPAÑA SIEMPRE

Alicante Cuenta dijo...

Siempre.

carlos martinez dijo...

Yo comparti con ignacio habitacion en el colegio mayor ausias march de valencia, que grandes momentos vivimos, me acabo de enterar de su fallecimiento, lo siento muchisimo