23 de marzo de 2012

Vivo en la Zona Norte: soy una persona normal

Nunca me he sentido diferente al resto de los alicantinos. Nací en la terreta, fui a un colegio público, mi infancia fue tranquila, en mi calle no pasaban coches y los niños jugábamos tras hacer los deberes. Acudí al instituto y me licencié en la Universidad. Siempre he vivido en la zona norte, y he escuchado barbaridades respecto a estos barrios.


Tal vez ahora sí haya algún conflicto puntual. He vivido en Madrid donde he estudiado y colaborado con un conocido periodista. Imparto alguna charla sobre comunicación, acabo de regresar de Sevilla donde -si todo va bien- espero obtener un empleo. Donde voy me tratan con respeto. Nadie sabe en qué lugar me he criado ni quiénes son mis vecinos. Les gusta mi formación.

Hace dos días, al llegar al aeropuerto, tras dos vuelos que pagó la empresa, tomé un taxi. El señor me cogió la maleta y cuando le dije que me dirigía a una calle cerca del estadio de fútbol del Alicante, me preguntó por el Rico Pérez. Cuando le fui a pagar me dijo no tener cambio de cincuenta euros (la carrera fueron 26 euros). «Si va corriendo y me cambia...», se quedó con mi maleta, y tuve -agotada- que subir hasta mi casa para saldar mi «deuda».

Mi duda es ¿habría desconfiado si hubiéramos ido a otro lugar? El trato respetuoso que había recibido en Sevilla se esfumó al llegar a mi terreta. Quiero pensar que fue una casualidad, pero no es la primera vez que he tenido algún desencuentro de este estilo, mucho antes que el barrio fuera «marginal». Puede que haya una tasa de desempleo importante, y bajos niveles de formación en un tanto por ciento elevado, pero no es suficiente para estigmatizarnos. Por cierto, ¿para cuándo la reforma prometida de todas las fachadas? Igual así nos comienzan a tratar con más respeto, como las apariencias importan tanto.

Joana Sánchez


Carta publicada en el diario Información esta semana